miércoles, 1 de junio de 2011

HISTORIA

El primer sacerdote de Ifá que hubo en Cuba fue Addeshina. Hay quienes dicen que su libertad fue comprada por otros yorubas que reconocieron su rango como Rey y que nació en Africa occidental a principios de 1800. Adde Shina significa "Corona abre camino".

Hay una leyenda que cuenta que cuando Addeshina fue capturado como esclavo, él se encontraba dándole de comer a sus atributos religiosos. Sorprendido, se tragó los ikinis y luego los defecó en el barco en el que lo traían para Cuba.

Cuando Addeshina llegó aquí, quienes lo compraron lo pusieron a manejar el coche de la casa y a hacer los mandados, entre otras cosas.

Por otra parte Ño Carlos Addebí (Ojuani Bocá) había conseguido su libertad allá por Camagüey. El nombre de Carlos lo recibió del amo. Él también vino con conocimiento de África porque se consagró allá. Cuando fue comprado como esclavo lo pusieron a trabajar en una finca y siempre aconsejaba al amo en los negocios. "Amo no haga este negocio", "Amo sí haga este negocio" Un día llegan a la casa del amo varios españoles que estaban construyendo en un terreno aledaño y al observar las relaciones entre el esclavo y el dueño, le dicen a éste:

— ¿Cómo es que tú permites que ese hombre salga y entre, y le des tantas libertades a sabiendas de que estos negros son enemigos nuestros?
— Yo creo que él tiene una situación muy personal y a veces me aconseja y da resultado. A mí me parece que él es adivino —, responde el hombre.

Los españoles observaron a Addebí y por curiosidad se interesaron en ver si éste realmente podía adivinar.

— Addebí, ven acá, esta gente quiere que tú les adivines.
— Amo no tengo atributo.
— Pero Addebí, cómo es posible...
— No amo, no tengo atributo. Si usted me autoriza, yo hago atributo.

Ño Carlos Addebí se fue y buscó naranjas, las peló y puso las cáscaras a secar, una vez que estas estuvieron secas las ató a una soga de majagua y así fue como surgió en Cuba el primer Ekuele.

— Amo ya tengo atributo.

El amo insistió en que consultara a sus amigos.

— Amo ¿y qué me dan si yo adivino?

Dice el amo:

— Lo que tú quieras, Addebí.

Y como él tenía confianza con el amo le dice:

— Amo, yo quiero mi libertad.

Tiró el Ekuele y adivinó para bien de los españoles y fue tanto lo que dijo que estos, asombrados y contentos, enseguida sacaron oro de sus bolsillos y se lo dieron al amo. Al otro día el amo fue con Addebí a la alcaldía del pueblo y allí le dio la libertad.

A partir de aquel instante Addebí abandonó el lugar donde se encontraba para trasladarse a La Habana y vivir en Guanabacoa.

Addebí, que no salía mucho, un día sale y se encuentra por accidente con un negro africano que dijo llamarse Addeshina. Nadie sabe cómo, pero el caso es que hablaron y Addeshina le dijo a Addebí:

— Mira me pasa esto y lo otro con Orúla.

Le explica lo sucedido cuando lo capturaron y que había lavado los ikines, pero necesitaba hacer el ebbó correspondiente y quería que él lo ayudara en eso.


Addeshina le hacía los mandados a sus dueños y ellos no querían perderlo. El caso es que estos señores tenían un caserón que utilizaban como almacén y estaba vacío, y él les pidió autorización para utilizarlo.

— ¿Amo, puedo utilizar nave almacén?
— Addeshina sí puedes usarlo.

Addebí se ocupó de las hierbas, los animales y de todo y así se hizo Ebbó y cuando se hizo el Itá salió Obara Meyi,[1] el mismo signo de Ifá que Addeshina traía de África, así es que aquí en Cuba se ratificó y entonces es cuando él empieza a consagrar y consigue su libertad.

Consagró sólo a dos personas, una se fue para Estados Unidos y nunca más se supo de él y la otra fue Bernardo Roja.

Cómo Addeshina ya estaba muy mayor, Bernardo Roja iba a Guanabacoa donde él vivía y le cortaba las uñas, lo pelaba, afeitaba, le llevaba, comida, lo atendía. Fue de esa forma que Bernardo fue adquiriendo los conocimientos y las experiencias de Addeshina, de quien se hizo su Aodé, Oyugbona.

Ahora bien, al primer criollo a quien se le hizo Ifá en Cuba se llamó Cornelio Vidal; se lo hicieron los africanos, él era mayor que Bernardo y Bernardo mayor que Tata Gaitán.

La rama más grande de babalawos en Cuba fue la de Bernardo Rojas,, porque él fue quien que más ahijados consagró y además era el que más capacidad tenía. Todas las demás ramas que existían en aquella época acudían a Bernardo en busca de consejos y de orientación y se unían a él, menos la de Asunción Villalonga, que era distinta.

Otro de los grandes pilares de Ifá en Cuba lo fue Tata Gaitán, nacido en Matanzas y de padre africano. Después de conseguir su libertad se traslada para Camaguey donde se hace Ifá, siendo su padrino el africano Lugery (Oyekún Meyi).

Un día su padrino le dice:

— Tata yo voy a África, pero si me demoro o me ocurre algo ve a ver a Ño Cárdena en Matanza.

Ño Cárdena era un esclavo africano venido de Nigeria, hermano de Ifá de Oyekun Meyi.

Oyekún le enseñó a Tata un rezo y un suyere:

— Cuando usted llegue allí donde età él, usted se tira en el suelo y hace rezo que yo enseñé.

Oyekún Meyi sale para Nigeria vía México y allí muere.

A Tata Gaitán le costó mucho trabajo poder dar con el paradero de Ño Cárdena. Averiguó por aquí y averiguó por allá y nada, hasta que por fin se encuentra con una señora santera, quien le dice:

— Está en una cueva así y así, y le enseña donde.

Cuando Tata Gaitán llegó donde Ño Cárdena, se tiró en el suelo e hizo el rezo que le enseñó su padrino.

— ¿Y tú quien són?
— Yo soy ahijado de Luguere Koco.
— ¿Y quien te dijo que yo taba aquí?
— No, una mujer así, así y así.
— Mujer, habladora. (A los pocos días la mujer murió.)
— ¿Y qué tú queré?
— Bueno, mire yo vine para que usted me enseñe a aprender Ifá porque mi padrino se fue de viaje y...
— Siéntate ahí en cueva y decansa, yo te abisà dipue.

Ño Cárdenas nunca le dio Addimú a nadie, pero si enseñó los suyeres, los cantos, los rezos, las ceremonias fúnebres. Tata Gaitán, que era un cerebro privilegiado aprendió todo eso y se convirtió en un gran maestro de ceremonia.

Fue el único babalawo que se consagró en Ashedá, que es como decir Oba, rey; fue aceptado por todos los mayores de aquella época. En esto lo consagró Asunción Villalonga. Después que se le coronó y él dio su caída a nadie más se le coronó eso, porque al morir los mayores cada cual creó su propia rama.

El primer Oddudua lo dio Tata Gaitán a Bernardo Rojas y Olokun también; testigo de esto fue un babalawo africano que le decían Kin Kon y otro más.

Otros de los grandes de Ifá en Cuba fueron los Febles.

Ño Cárdenas era muy amigo de Ramón Febles, padre de Panchito y Miguelito. Ramón, que era babalawo también acostumbraba enviarle sus hijos a Ño Cárdenas para que les enseñara Ifá. Ahí fue donde ellos dos, Miguelito y Panchito, aprendieron todo lo que sabía de Oddua, pero a Miguelito, como era medio loco, los mayores de aquella época lo tenían frenao.

Ramón Feble (Obetua) era carpintero de ataúd. El fue el primero que cometió el grave error de hacer Ifá a su hijo; le hizo Ifá a Panchito, que era el mayor, Bernardo se lo hizo a Benardito, Juan Angulo se lo hizo a su hijo Eusebio, Miguel Feble a un hijo suyo, Juan Chiquito (Iroso Umbowe Mi) a su hijo Panchito. Todo esto trajo malos resultados. Babalawo no puede hacerle Ifá a su hijo. Para hacer eso tiene que hacer una ceremonia y hacerle Ituto a su hijo en vida para recibirlo como ahijado. Ituto es una ceremonia fúnebre que se hace cuando el babalawo da su caída. Para hacer Ifá a un hijo de uno hay que hacer Ituto en vida, así es como tu lo descuenta como hijo tuyo para recibirlo como ahijado. Juan Chiquito, ahijado de Bernardo, se lo hizo a su hijo. Toda esa gente pagó su consecuencia por eso. El babalawo tampoco puede hacerle Ifá a un nieto, ni darle la mano de Orula; en caso de un hermano tendrá que ser menor que éste. Nada de esto debe hacerse aunque hay quienes lo han hecho.

¿Los mayores? Bernabé Menocal, Babel Baba Eyiogbe (Ifá Lola) se le decía Pozo sin fondo, ahijado, descendiente de Bernabé; Tata Gaitán (Ogunda Fun); Bernardo Rojas (Irete Tendi); Cornelio Vidal; Asunción Villalonga; Guillermo Castro; Alfredo Rivero; Joaquín Salazar (Osá Forbeyo), erudito, ahijado de Cornelio Vidal, cuando muere este él se quedó de maestro de ceremonia de Bernardo; Panchito Feble (Otura Nico)le decían el Caballero de Ifá por su manera de ser, su forma de expresarse, de hablar, su forma de dirigir, era un tipo completamente modesto, él hablaba con una facilidad tremenda; Cundo Sevilla; Baró (Oshe yekú) un negro alto, grande, fuerte, analfabeto, no sabía leer ni escribir, firmaba con los dedos, pero cuando le tocaba hablar de Ifá era un bárbaro, él decía que Olofi en el cielo y él en la Tierra, el otro era Chinito Poey, vivía en Laguna, ahijado de Bernardito (Oshe Paure), filosofo hasta allá, hacía temblar un cuarto de Ifá; Alfredo Rivero ahijado de Taita Gaitán, una capacidad también; Félix el Negro (Osa Rete), bruto, déspota pero con mucho conocimiento; Andrés Bombalier (Ogunda Biode) que fue la persona que me hizo Oddua, se fue para Estados Unidos y allí murió; el más loco de todos era Miguelito Feble, ahijado de Cornelio Vidal. Fue el último capitán de su generación en caer.

En la muerte de Panchito Fable, que era su hermano mayor, nosotros decimos:

— Cayó un capitán.

Yo estaba en Cienfuegos, me enteré y salí para La Habana. Porque mucho de los conocimientos que yo tengo se los debo a Panchito Feble.

Miguelito tenía una virtud grande, cuando se trataba de Eggun, de Oddua, era extraordinario, se transformaba cuando los suyere, se transformaba. Estabamos allá en Palmira, en casa de Cundo Sevilla, estabamos dando Oddua y me mandan a mí a dar coco a Eggun y me dicen que coja el bastón, un palo con el que se golpea en el suelo mientras se dicen los suyeres y que comenzara a cantarle a los Eggun. Digo yo:

— Sería por parte mía una falta de respeto hacer esto habiendo aquí un erudito para esta ceremonia al cual yo le entrego el bastón:
— Mayor, el bastón.

Se lo entregué a Miguelito, lo que pasó allí fu un mundo. Fue ahí donde yo empecé a aprender Oddua.

Yo andaba con todos ellos, a mí me invitaban por mi seriedad, por mi comportamiento. Yo fui aprendiendo, yo tenía una libretica en el bolsillo, no se podía escribir delante de ellos.

— ¡Aprendan! Decían.

Me iba para el baño, escribía. A veces no podía cogerlo todo, dejaba pasar un tiempo, luego les decía:

— Mire mayor, tengo un problema, tengo un ahijado que tengo que hacerle esto y esto, y yo nada más sé hasta aquí y entonces me decían lo que yo tenía que hacer.

Un día varios babalawos que estábamos aprendiendo con Babel vamos a visitarlo, siempre lo hacíamos.

El vivía al doblar del cementerio de Regla. Babel está haciendo un registro y le sale Osogbo, se pone de pie se arrodilla, besa el ekuele y dice:

— Gracias Olofi.

Yo le pregunto:

— ¿Pero cómo si sale Osogbo usted da las gracias?

Y entonces es cuando nos cuenta la historia de los reyes Osogbo y los reyes Iré. Los reyes Osogbo y los reyes Iré, al bajar a la Tierra se consultan con Orula y el oráculo les dijo que tenían que hacer Ebbó. Los Iré, como se consideraban dueños del dinero, de las mujeres, de la salud, de todo lo bueno, no hicieron sacrificio, y los Osogbo sí lo hicieron.

Los reyes Iré dieron una fiesta en su palacio y no invitaron a los Osogbo,

¿Que hicieron estos? Enviaron una manzana con una nota que decía "Para la esposa más bella y más hermosa del rey Iré". Cuando la manzana llegó a la fiesta, como todas las esposas se consideraban la más bella, cada una empezó a discutir con la otra.

— No, esta es mía. Es mía, decía otra, y así se pusieron a discutir y a discutir hasta que tuvieron que intervenir los esposos y ahí mismo se formó el fandango. Esto quiere decir que Iré no siempre es bueno, si tú no haces sacrificio, no siempre es firme. El Osogbo se puede quitar, puede desaparecer. Hay que ver cómo viene el Iré. Si es Timbelorun es un Iré en el cielo, y yo, en el cielo no quiero nada. Osogbo es una advertencia de lo que te puede pasar en la Tierra y haciendo ebbó tu lo puedes remediar. Los Osogbo se hacen Iré si tú haces las cosas. El Iré te anuncia bien de suerte, pero si tú no haces Ebbó, se te va. Iré ashegún otá, Iré omá, Iré owó. Tengo que afianzar esa suerte.

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